domingo, 2 de marzo de 2014

Sr. Piernas Largas

Ayer tuve la suerte de formar parte de una gran experiencia. No pude evitar sentirme nervioso, es un sentimiento que aparece durante los grandes desafíos pero que desaparece cuando sientes que todo funciona. Me pareció increíble ver tantas personas dispuestas a hacerlo, cada vez el deporte se vuelve mas importante en nuestra cultura. Bueno esto me inspiro para escribir esta historia que se trata en general de todos los deportes y de como es necesario poner todo el valor para superar todos los obstáculos.


Sr. Piernas Largas

Siempre sentí cierto aprecio por el deporte, y no por la ambición de ganar sino por el simple hecho de poder sentir ese sentimiento dentro de ti, de la adrenalina corriendo por tus venas, de sentir que te sientes en el punto mas alto del mundo . Pero eso ya paso hace mucho tiempo, tiempos felices pero ahora me tocaba enseñarles lo que aprendí, a las próximas generaciones así que decidí hacer lo imposible y crear mi propio trabajo siendo conocido como el Señor Piernas Largas. Pero no era un simple apodo, en realidad mis piernas eran largas y fornidas pero como todos los jóvenes deportistas siempre buscamos un apodo para hasta el mas perfecto.
 Y así comencé mi carrera buscando hasta el deportista mas miedoso para sacarlo a flote consiguiendo mi primer trabajo en las pistas de ciclismo. El joven Juan o a quien todos recuerdan aun como Barbudo era un hombre esbelto y flaco como todos los ciclistas pero que poseía un extraño amuleto de la suerte, una vigorosa barba por lo que en su primera competencia recibió el apodo del cual nunca deje de reírme incluso frente a las cámaras.
Y los dos años que lo apoye le fue bien ciertamente merecen llamarme Genio pero bueno aun comenzaba y tenia un largo camino por recorrer.
  Luego de apoyar al pequeño pero flaco Juan me dirigía en mi pequeño auto por el que aun seguía pensando que me habían estafado porque resultaba ser mas pequeño de lo que me dijeron pero bueno el punto es que iba conduciendo por una de las clásicas calles de la campiña cuando vi a lo lejos a un hombre barrigón y barbudo como Juan y a otro flaco revisando el motor de un auto de carreras que despertó mi curiosidad. Me acerque y disimule estirar las piernas mientras observaba un poco mejor.

- Hey Señor tiene alguna idea de que le pueda pasar al auto
-Pues claro solo miren atentamente

Tome unos guantes desgatados y en unos minutos el auto estaba arreglado a punto de arrancar y ya había conseguido mi próximo desafió y no piensen que los amenace solamente utilice algunos trucos para persuadir los y alguna mentira piadosa de por medio. En media hora llegamos a una vieja casa donde tres viejos  nos esperaban, aparque el vehículo , dimos los saludos correspondientes y los seguí a un granero donde me recibió un grupo de mecánicos desesperados por ver las condiciones de su preciado auto. Me presente ante mi nuevo talento llamado Mattia, italiano hasta los dedos, bien portado pero medio inútil, tal vez necesitaba hacerle algunos ajustes pero en unos días podía verlo en la pista haber que otro trabajo me quedaba por delante. Y resulto que no fue tan difícil armarlo como un fiero competidor en las pistas ya que aprendía bastante rápido. Sinceramente los años que lo represente los disfrute bastante y hasta llegue a poder probar su auto así que llegue a sentir el sentimiento que se adiere a todo piloto. Pero bueno debía cumplir con mi deber y cuando logre que firmara con un gran equipo tuve que irme. Y así continué durante 10 años hasta que en uno de mis últimos viajes conocí a corredor. Era muy diferente a todos los demás incluso a el tenista que le gustaba peinarse cada 5 minutos por eso me llamo la atención. Lo vi sentado con la cabeza entre las manos y me acerque a el. 

- Chico que sucede?
- Sinceramente señor, apesto en todo y siempre lo haré
- Escucha mírame  a la cara, si estas aquí es porque lo intentas al menos
- De que sirve? Mejor vuelvo a casa 

Y se fue triste y desilusionado. Tuve compasión por el, recuerdo haber sentido eso años atrás

- Chico espera, hay  alguna pista cerca de aquí ?
- Si a un par de kilómetros
- Te importaría acompañarme y de paso vemos que es lo que tienes?
- Seguro, que otra cosa puedo hacer

En pocos minutos llegamos a una gran pista, mayor de lo que hubiese imaginado o al menos me pareció de primera vista. Me senté en una de las gradas y le pedí que hiciera algunas rutinas. En realidad no le iba tan mal pero necesitaba de un poco de preparación así que durante meses camine, trote, corre, salte y caí junto a el, mientras lo alentaba y en algunos momentos nos reíamos, me hizo sentir joven otra vez. Bueno y llego el momento en que todo deportista debe demostrar lo que los duros meses de practica le enseñan así que lo anime a inscribirse en una carrera de larga distancia así que ambos, nerviosos como nunca llegamos a la zona de preparación y allí le di un fuerte abrazo

- Recuerda por lo que hemos luchado, por el hecho de poder demostrarte a ti mismo que puedes lograrlo, has a un lado las opiniones de los otros y muéstrame de que estas hecho

El sonriente corrió hacia allí esperando la señal y yo lo mas cerca posible alentándolo hasta donde mas podía. Luego de iniciara la carrera rece porque todo estuviera bien en el trayecto, casi podía recordar lo que fue para mi en un momento, dos pasos hacia adelante mirada recta y focaliza tu objetivo.
Los minutos se hicieron largos hasta que en la lejanía todo el mundo observo que se acercaban los corredores por la bajada, para mi sorpresa mi muchacho iba al frente y cuando llego lo abrace tan fuerte como un padre a un hijo

- Diablos chico lo lograste, lo lograste, 
- No señor , ambos lo logramos

Aun recuerdo el momento después de tantos años, si me preguntaran que es lo que mas extraño no es que me vuelvan a llamar Señor Piernas Largas sino ver la mirada de mis chicos con los que tan duro entrene, la mirada de felicidad en sus ojos y un sueño de victoria en sus corazones.