martes, 11 de marzo de 2014

Mi abuelo y yo

Dedicado a Carlos Bianchi y a todos los grande abuelos que están o ya no están con nosotros pero que siempre estarán en nuestros corazones.


Mi abuelo y yo

  Uno siempre durante su vida siempre va a estar acompañado por ciertas personas especiales. Para mi fueron mis padres, mi hermano, mis amigos, pero el más importante, mi querido abuelo.
  Bob siempre fue una persona paciente. Desde que nací me acompañó todo el tiempo que pudo, a mi lado observando todos los juegos que hacía con mis manos y pies. Cuando fui más grande e inteligente me comenzó a contar historias. El era también de esas personas que nunca se cansa de aprender cosas nuevas, sobre el país, sobre el mundo, sobre cualquier cosa que pasara por la cabeza del viejo, así que cuando tenía la oportunidad me heredaba todos sus conocimientos como lo había hecho con mi padre. Cuando fui aun más grande y ya no me apegaba tanto a mis padres él se acercaba cada vez mas hasta que me di cuenta y decidí recompensarlo por sus esfuerzos, tomamos el auto y algo de equipo y partimos.
-         - Hey abuelo hacia donde nos dirigimos?
-         - Tranquilo Pat! , tenemos tiempo, tranquilo
-         - Está bien, si espere cuando era niño supongo que podre hacer lo mismo.
  Recorrimos un extenso camino en el que dormía, despertaba y observaba los grandes campos que se extendían hasta el horizonte. Pero Bob nunca se detenía y en el momento indicado comenzaba a explicarme ciertas cosas sobre el lugar o anécdotas de los viejos tiempos, en el que aquellos parajes eran un lugar libre y el y sus amigos lo aprovechaban de cualquier manera.
Al cabo de un rato Bob se detuvo a un lado del bosque y repentinamente se bajo del auto y corrió hacia los arboles.
-         - Patrick, Patrick! , ven, corre, corre
-         - Que sucede abuelo?
  Seguimos y seguimos avanzando entre los robles pintados de rojo por  las hojas de otoño hasta que llegamos a un lago. Un lugar sorprendente sin duda pero que causo un sentimiento de  melancolía en el, se sentó en una roca observando con una mirada triste todo el lugar.
-         - Abuelo, que es este lugar?
-         - Aquí vivíamos con mis hermanos, pasábamos todo el día en aquel lago, casi puedo ver a Max dando saltos desde este lugar, siempre había soñado con ser clavadista.
-         - Y que sucedió?
-         - Se fueron hijo, se fueron!! , vámonos, necesitaba ver este lugar una vez más.
El camino de vuelta fue en total silencio. Porque quiso volver aquí en realidad?, Para mostrarme algo quizás?, no lo sé pero lo descubriría más adelante.
  Sin previo aviso decidió que rodearíamos el bosque por otro camino. Y así seguimos durante horas, el con la mirada fija en un objetivo falso mientras yo lo observaba, y pensar todo lo que Bob había perdido y aun así se las arreglaba para sonreír, un gesto que siempre aprecie de él. Cuando anocheció logramos llegar a un viejo motel junto a la carretera donde nos quedamos durante la noche donde él se recostó toda la noche a observar el mapa, mientras yo, intentaba descubrir que planeaba pero me venció el sueño. Cuando desperté observe a mi alrededor y no estaba así que me levante, me di una ducha matinal y tome el viejo bolso de cuero de aviador de la silla y salí a buscarlo pero él me encontró a mi
-           - Vamos chico porque demorabas, tenemos un largo, largo camino.
Entramos a la cafetería para desayunar cuando me dijo “Pat mira como lo hacíamos en los viejos tiempos”, se acerco a una vieja gorda y apestosa mientras yo lo observaba. Comenzó a elogiarla mientras le sonreía y en un momento terminó su charla y me hizo una señal para que me acercara.
-         Que hiciste Bob?
-         Solo espera, solo espera.
  En pocos minutos se acerco la mesera, nos dejo café y el viejo le guiño el ojo.
-        - Oh!, entiendo.
  Y comenzamos a reír mientras él en voz alta llamaba a todos los comensales para que escucharan una vieja historia. Los sorprendía a todos con sus historias hasta  el tipo más amargado del lugar se acercó. Algunas eran mentiras que mezclaba con cosas que había leído pero ese truco siempre le funcionó, hasta, en una ocasión lo probó con un explorador. Y que puedo decir, el viejo con su panza parecía todo un sabio.
  Cuando ya había terminado  y  las personas estaban otra vez en sus mesas nos despedimos, tomamos el auto y salimos hacia el camino.
  Las carreteras del norte se hacían largas así que decidimos tomar otro rumbo a las costas de California. Recorrimos mas y mas kilómetros hasta que al final del día llegamos a las costas mientras el océano Pacifico aparecía tras las colinas, ninguno de los dos lo habíamos visto por lo que nos quedamos observando hasta que casi chocamos contra otro auto y seguimos un poco mas hasta un hotel donde el viejo salto hacia la cama y quedo dormido. Mientras el descansaba y se recomponía de las horas al volante comencé a hacer llamadas a casa para que supiéramos donde estábamos, y cuando mi abuela termino de darme miles de consejos seguí los consejos del viejo que roncaba me recosté en la almohada. Esa noche soñé con una pequeña que me hacia señales desde una esquina para que me acercara pero cuando lo hacia ella se alejaba corriendo y repetía lo mismo así que la seguí hasta que doblo en un antiguo edificio y cuando la alcance estaba en brazos de su madre, ella me miró y en ese momento desperté sobresaltado.
-         - Hey chico!, fue una pesadilla o un buen sueño?
-         - Algo extraño
-         - Eso lo heredaste de mi – dijo riendo
-         - Que sueles soñar?
-         - Tiempos pasados, momentos que desearía recordar, en la casa del tio Will , cosas que toda persona ve en sueños , su vida cotidiana, eso me hizo recordar, llamaste a tu abuela?
-         Si lo hice
-         - Bueno, es hora de seguir camino, mientras tu dormías caminé un poco por la playa y ahora estoy listo.
-         - Como usted diga.
  Al cabo de un par de minutos estábamos de nuevo en pleno camino. Nuestro viaje aunque pareciera corto fue bastante largo, por lo que recuerdo unas dos semanas recorriendo desde la mitad del país hacia el este y luego para nuestro último punto marcado en el mapa el viejo decidió parar en un monte. No sabía realmente que íbamos a hacer pero sin previo aviso tomo sus cosas y comenzó a subir así que lo seguí.
  El terreno era duro y el camino era casi invisible pero seguí avanzando tras el pasando matorrales y atravesando rocas y troncos caídos pero él no detenía por nada. Seguimos y seguimos subiendo durante la tarde hasta que llegamos hasta el punto más alto. El comenzó a observar hacia la distancia el hermoso paisaje, me acerque junto a él justo en el momento en el que cayó de rodillas.
-         - Abuelo, abuelo! , que sucede?
-        -  Hijo, el propósito de este viaje fue poder disfrutar hasta el último momento  junto a ti y como nuestro último lugar quería que fuera este
-       -  Por favor no me dejes, no , no
-       -  No llores Pat…
  En ese momento cerró sus ojos y me obsequio su última sonrisa. Fue el momento más triste de mi vida, había perdido a un abuelo, a un padre para mí y cuando tuve la última oportunidad de verlo no tuve el valor de hacerlo.             Fueron meses duros para todos pero uno de esos días volví a aquel lugar en la cima de todo me senté allí y por un segundo creí sentir las palabras, de mi querido abuelo.