viernes, 28 de febrero de 2014

Personas que demuestran ser mas que eso

Hace unos días tuve la oportunidad de poder ver por mi mismo un verdadero acto de gratitud que me conmovió por completo. Para los que creen que no existen las buenas personas quiero decirles si las hay solo hay que buscar un poco mas y allí estarán. Por eso les dedico esta historia que si bien no es de las mejores explica lo que son ellas, verdaderas personas.


"Dedicado a Agustina, Andrea y Macarena, nunca dejen de ser las personas que tuve la suerte de conocer"

Las dos mujeres del norte

Nacimos pobres y siempre lo seguiremos siendo, ese siempre fue el lema de mi madre que nos repetía diariamente cuando nos arropaba junto a la fogata. Aunque no teníamos nada, de niños éramos  como seres libres corriendo por la sabana, jugando, disfrutando, son buenos recuerdos que aun conservo de mi infancia en la aldea, un lugar que jamás podre olvidar.
  También recuerdo  a dos personas que una vez nos visitaron. Uno era un hombre con un extraño sombrero y una gran barriga y la otra era una bella chica que me asombro por completo. Su rostro no era oscuro como el de nosotros sino que era más  amarronado pero sus ojos si lo eran, profundos y misteriosos.
  Antes de que mi madre falleciera nos dijo que debíamos abandonar la aldea y conocer el mundo una idea que para nosotros resultaba imposible para ella que conociéramos otras culturas, otros paisajes y otras personas era su sueño desde que nos vio por primera vez.
  A los pocos días tome mis pocas pertenencias y seguí mi propio camino hasta las costas de Nigeria. Un arduo camino repleto de miles de obstáculos incluso de las mismas personas pero yo seguí y seguí caminando por las calles empedradas hasta que llegue al puerto de Naza donde siguiendo las indicaciones de mi madre debía encontrar el barco de mi tío y llegar a Sudamérica. Del viaje no puedo recordar nada porque iba dormido pero sí recuerdo que cuando llegamos a la costa quede maravillado por la naturaleza y el agua que parecía un espejo, era algo precioso sin duda alguna. Pero no sabía precisamente donde estaba cuando llegamos a puerto y mi tío debía partir en una hora por lo que desorientado y sin poder entender ninguna palabra de las amarronadas personas seguí mi camino por una calle asfaltada que nunca había visto como los grandes edificios que con cada paso que daba parecían hacerse mas y mas grandes.
   Eran sorprendentes las maravillas de aquel lugar que para mí era una selva de gigantes monumentos que me aterrorizaban por lo que con las pocas fuerzas que me quedaban corrí hacia unos matorrales.
De un momento a otro pase de estar rodeado de personas a estar solo en la selva por lo que decidí arreglarme por cuenta propia y me prepare para lo que serian los primeros meses en el lugar más lejano y solitario que había visto en mi vida.
 Al cabo de unos meses había logrado recorrer gran parte del lugar y con mis propias manos conseguí establecerme en un lugar junto a un rió.  Pero aun me faltaba algo, alguien con quien hablar. Nunca me había sentido tan solo, extrañaba a mis padres y mis hermanos, estaba devastado. Pero un día estaba recostado junto a un árbol y se me acercaron dos jóvenes. Eran mas blancas que la chica que recuerdo de mi infancia por lo que les dirigí la misma mirada de asombro. Ellas se acercaron, me observaron y intentaron hablarme pero teníamos dos lenguas diferentes, para mi suerte ellas traían consigo unas pequeñas imágenes de diferentes lugares que me fueron mostrando. Mi mirada de sorpresa cuando distinguí una de las imágenes era graciosa, me levante y las abrace y les señalaba la imágenes para demostrarles que yo pertenecía a ese lugar y ellas movían la cabeza aclarando que me entendían entonces después me llevaron con un hombre que entendía mis palabras y luego y luego….. fue un gran momento para mí. Durante el siguiente mes las chicas, el hombre y yo nos dedicamos a localizar mi lugar de origen y cuando lo encontramos, algo que era casi imposible empezamos a organizar como devolverme a casa, ya habían pasado 3 años, acaso alguien me recordaría?. Luego de un mes más de discusiones con el gobierno partimos hacia el lugar donde yo había estado hace mucho tiempo, donde mi viaje había comenzado, por fin no me encontraba solo, no sabría explicarles lo que sentía en ese momento así que cuando llegue lo primero que hice es besar la tierra donde nací y allí estaban mis hermanos, nunca habían abandonado este lugar, corrí y los abrace mientras las lagrimas caían por mis mejillas luego me di vuelta y observe por varios segundos a esas tres personas que me salvaron la vida. Hicieron lo imposible para regresarme a mi hogar, me cuidaron, me protegieron, fueron más que simples amigos, donde estén en este momento me gustaría decirles que siempre serán recibidas en casa aquellas dos mujeres del norte.