martes, 25 de febrero de 2014

"Corazones Multicolores"

Luego de escribir la primera parte de esta historia, decidí que podría seguirla un tal vez un poco mas amenos. Ya no sentía mas presiones y para mi suerte había conocido a una gran chica que me dio algo mas que inspiración, me ayudo a darle sentimiento a mis obras.

“Corazones Multicolores”
Santiago Bianchi

El Viejo Bellisario era un hombre de palabra. Días después de concretada la venta de su empresa y su casa, abandono el Condado de Clark junto a su hija, decididos a comenzar una nueva vida.
    Ambos lo sabían, las cosas iban a ser diferentes en Colombia, debían acostumbrarse al habla latina y al murmullo de alegres voces y hermosos colores a lo largo de las calles, de esa forma se darían cuenta que Nevada era un lugar bastante triste comparado con las maravillas que ofrecía Sudamérica. Y no lo dudaron, mientras cruzaban país por país en la vieja Ford, de paso ojeaban varias guías de viaje para pasar el rato.
   Al cabo de 10 días llegaron a un pequeño pueblo portuario de las costas llamado Calar. No ofrecía los lujos de la gran América pero le daban el placer al turista de disfrutar de un lugar tranquilo, una bebida fría y el gran entorno donde la naturaleza y las pequeñas casas convivían con perfecta armonía.
-     Bueno Sarah, no es lo que siempre deseaste?
 Pero el viejo John no se había dado cuenta que Sarah ya había salido a recorrer por cuenta propia las callejuelas de tierra así que estaciono la camioneta y imito a su hija sin saber dónde buscarla ni donde estaba parado.
- Señor, señor
- Que sucede chico?
- Su hija está en la tienda de mi vieja, me pidió llamarle
- Está bien ya voy, ya voy mis piernas no son las de antes

A paso lento, el viejo y el joven caminaron hasta el bullicio de gente. Ropa, artesanías, verduras  y legumbres, de todo tipo de cosas ofrecían los lugareños, algunos hasta te dejaban probar pero tenía tiempo para ver las maravillas en otro momento.
-  Papá ella es Sharik
Era una mujer bastante joven que ostentaba unos años más que su hija lo que impresiono a John porque su hijo debía de tener unos 10 años.
- Mucho gusto, Mi nombre es John Bellisario y ella es mi hija Sarah
- Por cierto hija me permites un segundo a solas
- Que pasa papá?
- Quienes son estas personas?
- Las conocí cuando me vine de intercambio, no recuerdas?
Manoseándose el voluminoso bigote empezó a recordar el verano pasado que se fue a Michigan mientras ella le enviaba postales desde Colombia, aun poseía unas cuantas.
- Ah, sí, ya recuerdo, discúlpame Sarah
- Ahora vamos que Sharik estaba a punto de invitarnos a comer
Eso le hizo recordar que no comía desde hace 4 horas, extraño de el ya que solía hacerlo cada 30 minutos lo que en un tiempo le dio una prominente barriga así que haciéndole caso a su hija la acompaño al pequeño puesto de chucherías.
-       Por cierto chico cómo te llamas?
-       Chico, Chico Méndez
Quedo un poco desconcertado al escuchar aquel nombre, bueno… no debería ser extraño en este país pero para el acostumbrado a escuchar nombres como Tom, Jack y Will diariamente le impresiono un poco.
  Estuvieron charlando un par de horas comiendo hasta no más dar y conociéndose un poco mas aunque era de notar que el pobre John empezaba a sentir el efecto de tanto vino y al cabo de unos minutos comenzó a tambalearse por todos lados hasta que se durmió como un oso encima de la mesa y así quedo toda la noche. A la mañana siguiente, digamos el medio día sintió que algo le tiraba del pie y se levanto exaltado y con la ropa hecha un desastre y con una gran mancha de vino en el pecho.
-       Donde diablos estoy?, la cabeza me da vueltas
Intentando levantarse se dio media vuelta encima de la mesa y cayó al piso quebrando una silla y cuando pudo levantarse se apoyo en la pared y deseando encontrar un baño.
-       Hey papá! que haces?
-       Necesito un baño
-       Veo que te ataco la resaca, gira a la izquierda, vengo en un minuto voy a buscar la camioneta

Al llegar al baño estaba tan cansado que cuando se vio en el espejo no sabía si reírse o llorar. Tenía el bigote bañado en queso al igual que su barba y ni hablar de su ropa.

-       Señor yo puedo ayudarlo con eso, tomé pruébese esta camisa
Haciéndole  caso a Chico tomo la camisa y como no tenía fuerzas se sentó en el retrete, por suerte tenia puesta la tapa sino había que comprar unos nuevos pantalones.
-       Papá te ayudo a levantarte, dame una mano Chico
Juntos tomaron al viejo de los brazos y lo tiraron en el asiento del pasajero, semiinconsciente saludo con la mano al joven y se recostó quedando dormido en el momento. Tal vez habrán pasado minutos o largas horas pero mientras dormía tuvo un sueño, el estaba dentro de una maraca y ella se agitaba y se agitaba haciéndolo volar, mientras, escuchaba el sonido de tambores y un par de voces, tal vez cientos de voces cantando una misma canción y bailando a un mismo ritmo sincronizado luego de eso la maraca de comenzó a romper y despertó tan exaltado que casi de revienta la frente contra el parabrisas.
-       Tranquilo papá tuviste una pesadilla, mira hacia adelante y observa tu nuevo hogar
En ese momento John estaba seguro de que lloraba, pero no de tristeza sino que de felicidad que recorría todo su cuerpo. Ese lugar, ese lugar fue parte de sus sueños tiempos atrás pero nunca se pudo imaginar que se volviese realidad. Atraído por la belleza bajo del coche y camino por cuenta propia hacia la entrada.
-       Hija, no es preciosa?
-       Lo es papá, nuestro hogar
-       Como hubiera deseado que tu madre pudiera  ver esto.
-       Yo también

Juntos caminaron por el camino empedrado presenciando todo hacia su alrededor. Las flores coloridas, las enredaderas cubriendo parte de una pared, el color piel de las paredes, hasta el techo de la casa les pareció un delicado detalle.

   El siempre había anhelado ese lugar desde su juventud, un profundo deseo de explorar libremente y de sentir que ya no estaba atado a las presiones de la vida, su corazón no sería el de antes pero desde que llego se sintió invadido por los hermosos colores.