viernes, 2 de mayo de 2014

Historias de tiempos pasados

Existen viejas leyendas. Viejas historias sobre la era de los caballeros. Muchas de ellas cuentan las asombrosas batallas que se libraron pero una de ellas logró atraer mi atención por completo. Tiempo atrás, en las afueras de la ciudad de Dusten veinte guerreros se hallaban frente al peor de los temores, enfrentar al fiero y temerario ejercito del rey. Pero uno de ellos, en la primera linea de batalla permanecía  inmóvil. Luego de intensos segundos, sacó su espada y la alzo dando un ensordecedor  grito y luego junto a los otros guerreros comenzó a correr hacia la artillería. Filas de lanceros los esperaban en silencio listos para la batalla mientras el rey observaba cada maniobra desde un lugar seguro.  El fiero guerrero se acercaba junto a sus hombres a paso veloz hasta que por un segundo todo se detuvo y un centenar de flechas cayeron desde el cielo y poco a poco los lanceros fueron derribados uno por uno mientras los hombres de abrían paso. El rey sorprendido ante tal ataque envió a los pocos caballeros de los que disponía. Los caballeros cabalgaron hacia el lugar confiados en que no tardarían mucho en derribar a aquellos hombres. Pero cuando se hallaban tan solo a pocos metros los caballos que antes iban al galope se detuvieron en seco y se alborotaron de tal manera que arrojaron a los caballeros al suelo y huyeron hacia los bosques. El rey estaba impresionado ante aquel guerrero, no sabia porque pero estaba seguro de que si había provocado tales cosas , estaba en presencia de un dios. Los pobres caballeros huyeron de aquel lugar y el rey se alejó sin dejar rastro, tal proeza se conoció en todo el reino y durante muchos años aquel guerrero de asombrosa valentía y coraje que había logrado invocar flechas y ahuyentar a los corceles fue  para todos un dios hasta que un día desapareció de la nada. Las personas lo buscaron por meses y meses pero aquel dios no dejo ni un rastro hasta que concluyeron que tal vez había huido . Años después un pequeño chico decidió aventurarse por los pantanos junto al rió. Y luego de varias horas de caminata y de perderse por senderos casi idénticos llegó a un claro donde un pequeño rió circulaba cuesta abajo y a lo lejos, pudo ver a un hombre que se encontraba sentado bajo un gran árbol con la mirada perdida en el cielo cuando se percató de la presencia del chico.

- Disculpe no quise molestarlo -
- Este lugar es asombroso no es así? -
- Estoy de acuerdo con usted -
- Ven sientan te aquí - 

El chico cruzó el rió sin problemas y se sentó junto al hombre ya que para el de alguna manera inspiraba cierto aire de confianza.

- De donde vienes ? - 
- De Dusten y usted? -
- Soy de por aquí -
- Es un soldado ? - dijo sin poder dejar de observar la espada que se hallaba recostada junto a el
- Solo cuando es necesario -
- Y cuando es necesario? - 
- Cuando algo es injusto -
- Mi padre es un hombre justo -

El hombre observo fijamente al chico, trataba de recordar algo.

- He peleado muchas veces junto a tu padre y he visto cuando le fue entregada la seguridad del pueblo -

El chico miró otra vez aquella espada y cuando logro recordar la historia el hombre había desaparecido pero su espada aun estaba allí. Se levantó, la tomo entre sus pequeñas manos y una sensación lo invadió por completo. Siglos después descubrí que aquel chico se había convertido en rey gracias a aquel recuerdo del guerrero pero cuando llego al trono decidió guardar su tesoro en una pequeña caja y durante muchos años de gobernar haciendo uno del corazón y la mente cuando llegó el día llamó a su hijo.

- Querido hijo , hay algo que quiero darte antes de irme -
- Que es? -

El anciano tomó la caja y la abrió ante sus ojos dejando ver una hermosa y reluciente espada.

- Quiero que la tomes y que la uses cuando tu pueblo lo necesite. La tuve entre mis manos hasta que tiempo después descubrí que no la necesitaba -
- Entonces padre porque dices estas cosas ?-
- Tu corazón lo sabrá hijo , cuando sea el momento indicado -