lunes, 19 de mayo de 2014

Vida

Una sonrisa radiante impactó en mis ojos como un breve destello. Su cabello largo y de color castaño me recordaba los tiempos pasados en el norte de Colorado  cuando en otoño , las hojas se volvían de diferentes tonos pasando del amarillo a un marrón como la corteza de un árbol. Fue la ultima vez que la vi, que la bese, que sentí su piel cálida entre mis manos, esa noche partió hacia el Este  y en pocos segundos ya no estaba, pero dejó una sensación de tristeza en el ambiente que aún perdura. Los años pasaron y a duras penas continué mi vida. Me casé con una mujer hermosa y de una admirable inteligencia. Luego llegaron dos pequeños a este mundo que cambiaron mi vida.
 No me costó nada enseñarles las verdades de este mundo. Ambos aprendieron rápido y con el paso del tiempo se convirtieron en dos grandes personas con las que aun comparto el mayor tiempo posible.
 Pero existen  esos días en que el pasado vuelve y una extraña sensación invade tu cuerpo . Por un momento sientes que te quiebras por dentro. Una carta cruzó la puerta un día lluvioso y la tomé entre mis manos. Me acomodé en el sofá de la esquina y comencé a leer.


  No hay nada mas terrible que saber que pierdes  algo que en un momento llegaste a amar. Aquella chica que alguna vez vi correr y rodar por el césped del parque ahora no tenia las fuerzas suficientes para esbozar una sonrisa. De inmediato y sin pensarlo corrí al segundo piso, armé las maletas mientras besaba a mi esposa y llamé a un taxi que en pocos minutos me llevó al aeropuerto. Partí esa noche desde mi futuro para volver a vivir parte del pasado.
 Por la noche soñé con muchas cosas. Mi pasado se hizo presente y pude ver con total claridad mi infancia. Porque fui así? , no lo se pero le debo todo a aquella persona. 
Por la mañana una azafata me despertó y mientras me desperezaba observe las costas de España a través de la ventana. Estuve allí, cuando estudiaba medicina. Tengo buenos recuerdos y muchas ansias de volver pero no estaré aquí por mucho tiempo por lo que el destino me guiará.
  Ya cerca del medio día aterrizamos y un joven de tez oscura me recibió como si fuéramos viejos amigos.

- No tiene porque importarme pero señor , que le trae por aquí? -

- Bueno chico, como veras estoy gordo, viejo y barbudo, que piensas ? -

Comenzamos a reír mientras el taxi nos llevaba al hotel. Su nombre era Nico y me recordaba mucho a cierta persona. Después de una breve recorrida por la ciudad llegamos al pequeño hotel junto al río donde unas grandes palmeras de divisaban por detrás del edificio. El dueño nos recibió con los brazos abiertos y se ofreció a llevar las maletas y cordialmente nos mostró la habitación. Era pequeña, pero cómoda y con una buena vista al rió, ademas solo seria por dos días, estaría bien. Por la noche el recepcionista que hizo su presentación a las 6 de la tarde me recomendó un pequeño restaurant en la esquina del parque. Me puse mi traje amorronado, unos mocasines brillantes y una corbata de las de antes, por las dudas. 

 Salí del hotel como las antiguas noches de parranda y empece a caminar agitando el bastón como todo un Charles Chaplin. Era una noche de sábado y como es costumbre la juventud rondaba las calles igual que en los viejos tiempos. El restaurant con un gran letrero que anunciaba " ostras frescas " parecía el clásico lugar de una costanera. Simple con asientos de cuero rojo y mesas de madera, de inmediato entré. 

- Disculpe, quiero las ostras que anuncian en la entrada - dije
- Enseguida - la joven camarera salió deprisa hacia la cocina

Coloqué el sombrero sobre la mesa y comencé a mirar hacia la ventana, como si esperara que algo sucediese. Pronto las ostras llegaron a la mesa y me dispuse a comer tranquilamente , luego, salí satisfecho y me despedí del cocinero por la ventana.
 Ya era tarde por la noche y para un viejo como yo dormirse tarde podrían significar un dolor de espalda por la mañana. 
  Amanecí con fuertes ganas de visitar un poco mas de la ciudad. Me preparé un café bien cargado y con mi fiel compañero, el bastón salí a recorrer la ciudadela. Las casas eran grandes y antiguas. Los pocos edificios mostraban respeto hacia la arquitectura del lugar con un toque español. Por la tarde volví al hotel y luego de preparar las maletas retomé la novela de un viejo amigo que hace poco acababa de fallecer, Colombia lo sufrió mucho pero alrededor del mundo donde el había dejado su huella se lo recordó con su debido respeto. Acabé las ultimas paginas y cuando la luna tomó su puesto en la cima del cielo caí rendido sobre la almohada. 
  La voz de Nico me despertó y en unas horas llegamos al aeropuerto, por la tarde estábamos surcando los cielos mientras España quedaba en las lejanías. Mi próximo destino antes de llegar a Grecia seria Italia, donde me esperaban muy buenos recuerdos. 
  Fueron largas horas de viaje que ocupé charlando con otros pasajeros. Por la mañana cerca de finales de Julio comenzamos el descenso en el aeropuerto de Milán. Por mera casualidad me topé con la final de la copa italiana de fútbol. En realidad les mentiría porque ya lo sabia con antelación. Mi hermano me esperaba en la puerta de desembarco con una sonrisa grande y la clásica camiseta del Inter. 

- Benvenuto hermano, bienvenido, a Italia - dijo
- Nos vemos mas jóvenes Robert? - 
- La jubilación nos calló bien -

Cruzamos la puerta de salida y nos fuimos en su pequeño Alfa Romeo, un clásico. Insistió en llevarme a recorrer la ciudad pero preferí descansar por unas horas. Su casa era hermosa y majestuosa, como el siempre había soñado. Solía contarle a mis nietos sobre las maravillas de aquel lugar, pero después de verlo por mi mismo me di cuenta que me olvide de varios detalles. Su esposa nos esperaba en la puerta y en cuanto salí me dio un fuerte abrazo.

- Bueno hermano tenemos mucho de que hablar, tendremos suerte si logramos resumir dos años en dos días - 

Nos decidimos del equipaje y acompañados de unas copas de vino salimos a recorrer un poco el lugar. El lugar mostraba el sumo cuidado de Robert. Desde los arreglos de la casa hasta el corte del césped demostraban los años de atención por parte de un hombre fiel a su sueño.

- Bueno, como están las cosas en casa? - dijo
- Sarah sigue trabajando en el hospital y los chicos en la universidad , digamos que todo va de maravilla -
- Y porque estas aquí? - 
- No puedo visitar a mi hermano? -
- Una visita después de dos años me resulta extraña -
- Bueno,  surgió algo del pasado -

Encontramos un par de sillas en la terraza y me recosté mientras pensaba con cuidado mis palabras. Robert siempre fue una persona de confianza. Una persona con la que podías sentarte horas y horas mientras le hablabas de todos tus secretos sin temor a nada. Pero a pesar de todo era una persona fiel a su instinto y no siempre recibías la respuesta que hubieses querido.

- A que te refieres? -
- Me enamoré de una chica en el pasado y tarde demasiado en olvidara, hace unos días recibí una carta de su hijo diciendo que se encontraba muy enferma y deseaba verme -
- Tanto la querías?  -
- Representa lo mas preciado de mi pasado - 
- Entonces, que hacemos aquí? , arriba que hoy conocerás la ciudad, mañana  veras el partido del año y por la tarde te iras en el ultimo vuelvo a donde sea que vallas -
- Pero... -
- Si peros - 

De un grito llamó a la esposa y entre gritos decidieron que ella resolvería lo del vuelo mientras los hermanos disfrutaban de unos momentos eternos.  Milán era la ciudad luz de Italia. Edificios antiguos pero con un toque perfecto de modernidad y sostificación. Robert me llevó por todos los lugares que le fue posible hasta que exhaustos terminamos en un pequeño bar en una callejuela casi invisible.

- Que te parece el pueblo ? -
- Menudo pueblo, yo lo definiría como una pequeña metrópoli -

El dueño del bar apareció de repente cantando los clásicos del Inter de Milán.

- Bosco ,el es mi hermano Will , mañana lo llevare al clásico -
- Bueno amigo , traeremos a nuevo hincha al equipo - dijo mientras limpiaba unos vasos sucios del fregadero

Después de unas copas los dos viejos salieron del lugar rezando porque la policía no los atrapara conduciendo ebrios. Fue una noche difícil en la que el sueño iba y venia mientras el dolor de cabeza permaneció durante toda la noche. 

- Arriba , arriba que hoy ganamos -

Robert me levantó sin preámbulos. Arrojo la playera azul y negra sobre la cama. Tómame un trozo de pan y en cuestión de minutos el auto estaba en marcha hacia el San Siro , el estadio mas emblemático del país.  Poseía una estructura moderna y con varias columnas al rededor del lugar. Cuando ingresamos se vivía el clásico ambiente. Los fanáticos con sus pancartas gritaban esperando que el equipo los oyera y cada uno de los hinchas poseía su propia camiseta.

- Aqui vienen todos nuestros hombres por los domingos y mujeres por supuesto -

No recordaba un encuentro tan increíble desde que mi equipo luchó frente a frente con los feroces jugadores de Colombia. La técnica, los pases de lado a lado , los goles, todo nos resultaba asombroso y aun mas para unos viejos como nosotros que recordábamos los partidos de antes como si hubieran pasado hace siglos, todo había evolucionado a grandes pasos. Cuando todo terminó y las personas retornaron satisfechas a sus casas decidimos volver para recoger las maletas y partir en un par de horas. 

- Bueno que te pareció el juego ? -
- Recuerdas el partido al que papá nos llevo durante el mundial, el que jugamos contra Irlanda? - Lo recuerdo perfectamente, aun conservo las entradas -
- Fue el ultimo partido que vi -
- Y tus hijos? -
- Nunca tuve la oportunidad -

Llegamos al aeropuerto minutos antes del embarque y después de un fuerte abrazo subí al avión y salude a mi hermano por ultima vez.
El vuelo fue corto y en esta ocasión no pude usar mis dotes de charlatán ya que no sabia ni una palabra del italiano pero para mi suerte varios pasajeros eran ingleses así que discutimos por un tiempo sobre las diferencias del fútbol. Por la tarde del lunes aterrizamos en la capital de Atenas. 
 Me encontraba totalmente solo. Desconocía el idioma, a las personas así que me guié por los escasos carteles en ingles y fui hacia la terminal de taxis. Tomé el mas destartalado pero también el mas clásico de todos.

- Usted ser americano - dijo el taxista mientras configuraba el GPS
- Si lo soy -
- Estuve en América en mi juventud, un gran país -
- Grecia es muy bella -

El hombre se presentó como Kostas y demostró ser un gran fanático del Panathinaikos. Conversamos de varias cosas de manera costosa debido a su escaso vocabulario en ingles pero aun así logramos entendernos y después de llegar a dar varias vueltas por la costa me invitó a su posada en la cima de la ladera. 
 Era una casa hermosa y vistosa desde todos los ángulos. Entre mientras Kostas descargaba el equipaje y de inmediato me di cuenta de las grandes diferencias. Paredes blancas y pulcras, baldosas de color azul y forma de rombo y un techo curvo con incrustaciones de piedras azuladas.

- Bienvenido a mi hogar señor... -
- Will, me llamó Will -
- Bueno Will sigame a su habitación mientras le explico un poco las características del lugar -

Caminamos a travez de pequeños caminos hasta la esquina mas alejada del lugar. Era un lugar maravilloso con una vista panorámica de toda la costa. Me recosté sobre la cama y rebusque entre los bolsillos el papel arrugado que me trajo hacia aquí. 

- Tan cerca Sofia , por favor resiste - dije hacia mis  adentros y caí rendido sobre la almohada durante horas y horas esperando terminar pronto mi misión. 
 Desperté temprano y salí en busca de la casa. La ciudad era inmensa y tan magnifica como Italia y aunque el país se encontraba en una profunda crisis aun lograba mantener un buen ambiente por el bien de los turistas. Recorrí calles y calles sin dirección alguna, sin respuestas, ansiaba detenerme y terminar con todo esto. Cuando ya me disponía a caer un joven se acercó rápidamente.

- Señor necesita ayuda ? -
- Descuida chico, solo son los años -
- A donde se dirigue? -
- Sabe donde se encuentra este lugar? - le dije mientras le entregaba el pequeño papel
- Si lo se, solo camine dos cuadras a la derecha y se encontrara con una chocolateria, encima esta la casa.
- Muchas gracias - 

Caminé con entusiasmo esas dos cuadras como si fuera el ultimó tramo de una carrera hasta que estuve frente a su puerta. Un sentimiento me invadió por completo como un recuerdo que llega en el momento. Toqué dos veces a la puerta y una joven abrió la puerta.

- Puedo ayudarle? - dijo
- Esta es la casa de Sofia -
- Si , soy su hija -
- Te pareces mucho a ella -
- Quien es usted? - 

Le entregué la carta y de inmediato me dio un cálido abrazo y un beso en la mejilla. Entré tras ella y de inmediato reconocí varias fotografías que le tomé en Colorado.

- Will, ella esta afuera, procura no asustarla si? -
- Tranquila Julieta, espero que aun me recuerde -

Cruce el ventanal que daba al patio trasero y allí estaba la chica ,de la que alguna vez estuve profundamente enamorado. Fue doloroso verla allí, tan triste y sola observando sus últimos atardeceres. Me acerqué a ella y me senté a su lado pensando lo próximo que diría.

- Aun te encuentras tan hermosa como la primera vez que te vi -

No tenia fuerzas para inclinarse hacia atrás pero fue reconfortante ver una sonrisa.

- Eres tu Will? -
- Estoy aquí Sofia -
- Tantos años, me gustaría que no te quedes con esta ultima imagen de mi -
- Tengo bellos recuerdos junto a ti - 
- Recuerdas nuestra casa en Estados Unidos Will ? -
- Extraño mi jardín -
- Algo bello hecho por una persona hermosa -

En ese momento comenzó a reír y nos quedamos allí hasta que la luna tomo su lugar en el cielo estrellado. Estuve allí durante días y días junto a ella. Junto a Sofia procurábamos que estuviera lo mejor posible pero su estado empeoro con el tiempo y los médicos le daban poco tiempo de vida. La observaba todos los días junto a su cama y temo que nunca vuelva a recordar su rostro.

- No tienes porque estar allí Will, puedes irte -
- Sabes que no saldré de aquí -
- Ya has hecho mucho por mi, me diste los años mas felices de mi vida-

Comenzó a torcer, su cansado cuerpo daba señales de resistencia. 

- Calla Sofia -
- Podre decir unas ultimas palabras?-
- Adelante -

Fueron sus ultimas palabras y el momento mas duro de mi vida. Tomé su mano y me arrodille a su lado sollozando sin lograr detener las lagrimas. Ella sonreía y me observaba hasta que sus ojos comenzaron a cerrarse. Me despedí de ella con un ultimo beso y por ultima vez volví a revivir mi pasado, mi pasado feliz junto a ella , mi vida.

" Ese invierno, cada dia, observe el jardin desde la ventana intentado recordar a aquella flor corriendo entre los pastizales hasta que con claridad pude verla junto a mi, era mi hora, hora de partir"