jueves, 18 de septiembre de 2014

Al escuchar el primer grito

    El arbitró inició el partido, miles de voces se alzaron al unisono, todo era tan sagrado como los ritos de las antiguas religiones. Los heroes y combatientes parecian volar con una gran ligereza y determinación. Los hombres mas sabios juzgaban lo que sus ojos precenciaban con asombro. 
   Tras los primeros suspiros, una figura magnanima consagró un golpe especial y mientras el balón se dirigia , nuestro color , nuestro corazón orgulloso idolatramos aquel momento que seria recordado por generaciónes.
   Dos hombres, concentrados observaban el terreno como nadie. Miradas rigurosas, una mente donde los minutos pasan lentamente, una mente capas de percatarse de cada error, de cada detalle. 
   Parecia ser un gran momento, hasta que los contrincantes interpretaron el codigo y lo usaron a su favor. 
   Manos tensas. Nuestro pueblo gritaba con todo poderio para que los heroes sintiesen la presencia de un gran ejercito. 
   Ultimos momentos donde millones de pensamientos pasaban por mi mente. Minutos, donde mi corazón parecia rendirse poco a poco ante las posibilidades. Cerré los ojos y tomé la mano de mi hijo, rogando por una ultima bendición. 
  Solo faltaba un minuto. El equipo se hizo con el balón corriendo a traves de la banda izquierda. Gritos de honor y orgullo, gritos de amor, gritos de todo tipo. El hijo de los dioses llegó hasta el poder defensivo, se colocó bajo un silencio memorable y pateó. Ese momento nunca lo olvidaré. El balón atravezó todo obstaculo y trazando un leve movimiento, atravezó la porteria y al fin sentí, el poder de miles, de millones de personas festejando, el triunfo de los campeones.