viernes, 13 de marzo de 2015

Whiplash

   Muchos hemos llegado a sentir en ciertos momentos de alta percepción, algunas notas tal vez, de cierta canción que nos llamó la atención desde un principio. Quienes tienen un buen oído, quienes son capaces de convertir la música en magia, saben que eso toma un largo tiempo. Una preparación y control de las manos que deben tener la misma precisión de un cirujano al operar a su paciente.  Quizás me equivoque. Pues, nunca estudié esta parte de la cultura universal y talvez tan solo tuve una armónica en mi boca un par de veces. Pero en lo que no dudaré, es al decir que "Whiplash" me demostró todo eso. No es una simple película, es la demostración del sacrificio, del esmero, del trabajo incansable que debe enfrentar quien busque ser un mago en el escenario.

    Al escuchar cada nota, cada palabra subida de tono, al ver cada gota de sangre derramada, uno se percata de lo que ha ignorado todo este tiempo, el detrás de telón, la misma vida anterior a la primera vez que uno pisa el frio suelo del escenario. Así que sí, he descubierto ciertas cosas. Pero también me he dado cuenta de algo que ignoraba, que toda canción, toda nota, todo suspiro, tiene su historia.