jueves, 2 de octubre de 2014

Bajo la luna

  He escrito sobre la magia y el asombro de los siglos pasados. Sirenas de los mares frios, tortugas gigantes del agua calida, grandes ballenas que arrazaron buques de la armada. Pero sin duda alguna, mi mayor obra y la menos reconcida fue la historia, la aventura, que yo mismo viví.
  Fueron bellas epocas de años afortunados y una vida plena en las costas del caribe. Mis dias transcurrian lentamente en la guardia del puerto observando el paso de los buques cargeros. Un mar y un cielo de asombro reciben dia a dia a los buques cargados de personas deseosas de recomenzar su vida en la antigua y romantica ciudad de Cartagena de Indias.
  Me encontraba alli una tarde de enero tocando la armonia clasica de los prisioneros cuando divisé a lo lejos una figura que se acercaba de manera rapida hacia la costa. Rompiendo las olas atravezaba en linea recta y por un momento pensé que veia al delfin mas fantastico y esplendido que jamas habia visto. Pero al llegar a la arena de oro , la figura se convirtió en una mujer exhausta pero victoriosa.       Era de baja estatura y de un cabello largo y oscuro que ocultaba parte de su rostro. Me aflojé la corbata un poco para dejar escapar el calor que me provocabá este traje. Era una joven hermosa que me otorgó una bella sonrisa al verme alli inmovil y sin palabras. Le ayudé a llegar a un lugar fresco y donde pudiese descansar pero de manera cordial dió sus perdones y se retiró con los pies descalzos hacia los suburbios de la ciudad.


 Esa noche, en la oficina con la luz del faro  como un sol nocturno pensé en ella como si fuese un amor naciente pero en realidad ese tema, ese bello aspecto de la vida no me provocaba tantos pensamientos como la incertidumbre de donde vino aquella joven, un delfin esplendido que surca las olas como un velero veloz y agil.
   Una botella de aguardiente me acompañó esa noche calida de verano. Lo primero que sentí fue un ligero mareo y el mar brillante deslumbró mis ojos a travez de la ventana. Un viento proveniente del mar azotaba la costa , moviendo las palmas y creando grandes olasque golpeaban con un estruendo las rocas de la bahia. Salí de alli y me acerquè al puerto para verificar los daños producidos. Por la tarde, cuando el viento desapareció y mi siesta bajó las palmeras habia terminado , despertè con la esperanza de verle llegar a la costa como la tarde anterior y poder saber si realmente todo era producto de los sueños o si en verdad todo era real. Pero nunca sucedió, durante las largas horas de espera hasta que el sol se ocultó tras el horizonte y las ultimas personas que recorrian las calles desaparecieron, convirtiendo a la ciudad en un pueblo fantasma. Pasé toda la noche junto a la ventana esperando con un gran anhelo y desde ese dia esperé cada ocaso pero nunca volvi a verla.
   Durante los años siguientes, vivi mis dias sin nada digno de recordar. Me convertí en un anciano canoso y un escritor que dia a dia intentaba recordar cada aspecto de ese momento en una juventud pasada. Hasta que un dia, sentado junto al faro, escuché al perro del puerto alertar de algo descomunal a los encargados. Corri hacia el , que seguia caminando mientras me guiaba entre los matorrales hasta que se detuvo en una playa desierta y tan preciosa como lo podria describir un gran escritor. Una mujer observaba la luna llena , sentada sobre la arena y le acompañe acomodandome a su lado. Llevaba un vestido blanco y los cabellos largos y oscuros que cubrian parte de su espalda y un rostro que me permanecia oculto.
  Fue un momento especial que nunca habia deseado pero que le daria a los ultimos dias de mi vida algo que ni el tiempo olvidaria. La observe por un momento y una voz magica surgió

- Nadé bajó la luna llena y fue reconfortante. Me sentí dentro de un mundo magico al sumergirme bajo las aguas iluminadas por la luz pura de la luna.